Nuestro trabajo
Trabajar sin disciplina implica también aceptar el no saber de antemano qué va a ocurrir. Como dijo John Cage: "Cuando uno empieza a trabajar, no sabe lo que está haciendo." Sindisciplinar no es un juego de palabras: es una toma de posición. No es interdisciplinar, no es multidisciplinar: es trabajar desde lo que importa, dejando que los medios sean un canal, no una frontera.
La primera acción que realizamos lleva por título Aranceles. En economía, un arancel es el precio que se paga por cruzar una frontera. Aquí, Aranceles apunta a otro tipo de barreras: las fronteras entre disciplinas, que a menudo se mantienen más por costumbre que por necesidad. Al final, todas las artes —música, imagen o palabra— cuentan algo. Eso es lo importante. La forma define los medios de creación y de difusión, pero el contenido, la necesidad de decir algo interesante, es lo que une a todas las prácticas artísticas.
En los últimos años, la palabra aranceles ha regresado con fuerza al debate público, asociada a políticas de cierre, restricciones comerciales y fronteras cada vez más rígidas. Desde las medidas proteccionistas impulsadas por líderes como Donald Trump hasta las crecientes barreras a la movilidad humana, el término ha ampliado su alcance más allá de la economía. Aranceles nombra hoy un mundo que se fragmenta, que levanta muros visibles e invisibles. Frente a ese panorama, esta primera acción de Sindisciplinar propone lo contrario: cruzar, abrir, mezclar, trabajar sin permisos ni peajes, dejando que las prácticas artísticas hablen entre sí desde la libertad y la escucha.
Aranceles plantea cruzar esas fronteras formales, dejar que los lenguajes dialoguen desde la escucha y la improvisación. Sin estructura cerrada. Sin mapas previos. Participan Ibón Sáenz de Olazagoitia (proyección de imágenes), Bingen Mendizabal (theremín), Nika Bitchiashvili (violín) y Ania Otaola (poesía). La actividad será grabada por el realizador Mikel Sánchez.
